"Sigo Luchando"

Con seis años cambio mi vida. Me sucedieron muchas cosas horribles, que no recuerdo con exactitud pero que marcaron por siempre y oscureció todo lo que me rodeaba. Lo pasé muy mal por la muerte de mi madre, y toda mi familia me dio la espalda. Me enviaron a un orfanato, y allí me sentía como un prisionero, sufrí mucho de niño en ese centro y pensé que no había nada peor en este mundo. Pero me equivoqué. Cuando a lo largo de los años descubrí el mundo de las drogas...

 Si hago recuerdo de aquella etapa de mi vida,  ya de pequeño me solía juntar con los chavales más peligrosos del barrio, y ya solía fumar hachís, estaba siempre en el barrio de "los viquingos", me acostumbré al ambiente de allí y no tenía miedo a nada. Tengo incluso buenos recuerdos de aquella época, se echa de menos la niñez aunque haya estado rodeado de mierda. Recuerdo que me levantaba a las cinco de la mañana para ayudar a mi padre, si había jornal de trabajo, y el bocadillo para desayunar ni sabía lo que era...andaba casi diez kilómetros para llegar al lugar donde tenía que hacer lo posible para sobrevivir. Con el tiempo de seguir mis historias en el barrio pasé de los canutos a la cocaína, para luego pasar a la heroína inyectada. Cuando llegué a esto era padre de familia, a veces pienso ¿por qué perdí el miedo a pincharme directamente la droga? Porque mis colegas lo hacían igual, nos enseñábamos los pinchazos hasta con cierto orgullo... difícil de entender pero así era. Lo peor es cuando llegaba el mono de otra dosis, eso era criminal, ibas como zombi buscando la manera de ponerte otra chuta, haciendo cualquier locura para calmar tu ansiedad por la heroína. Ahí es donde lo perdí todo y sufrí mucho....pero por fin llegó la metadona. Era posible volver a soñar poder ser una persona normal. Pero no es tan fácil como parece, porque te enganchas igualmente a ella, a "una pastilla". Trabajo me costó dejar atrás la adicción a la aguja, al ritual de inyectarte...pero con el tiempo se cura todo.

    Es aquí cuando conozco a ADEAT, Asociación de Encuentro y Acogida al toxicómano, me dieron ganas de volver a vivir pues para entonces ya había sufrido robos, humillaciones, y todo lo imaginable. Todas estas personas de la asociación me ayudaron a ser persona de nuevo, rompiendo la miseria que conocía en ese momento.

  Mi enemiga ahora es la metadona, pero a la vez la que me mantiene cuerdo. La única vía para poder dejar por fin este mundo. Pero lo conseguiré, quiero vivir y ser útil a la humanidad. Y luego cuando consiga salir limpio tenderé mi mano a cualquier persona que necesite mi ayuda, espero que así sea. Siempre hay que intentarlo.  

   Hoy siete años después me han pedido que cuente mi experiencia con ellos, y qué puedo decir: Que es una lucha diaria y no estoy solo, y lo mejor de todo es que tengo la ilusión de poder salir de esto algún día y sentirme persona de nuevo. Doy gracias a todas las personas que me han ayudado en esta asociación y que se implican tanto con nosotros. Sé que mi historia en esto aún no ha terminado pero estoy seguro que con estos amigos educadores y ante todo personas, no tendré miedo alguno. Tenéis toda mi confianza, y solo vuelvo a daros las gracias de corazón por todo...

                                                                                                                                  Testimonio anónimo.